martes, 7 de abril de 2009

A veces…solo a veces, dejas espacio para un gemido, o quinientos, espacio para que vuelva a descubrirte, para seguir decidiendo qué parte de tu cuerpo me gusta más, un día gana una, dentro de mil años ganará otra. Espacios que arden, porque tenemos una absurda facilidad para quemarnos, y luego follarnos las cenizas.

Solo a veces tenemos la oportunidad,

pero siempre deja de ser a veces.

lunes, 6 de abril de 2009

Esta mañana lloré tanto hasta vomitar

y vomité tanto hasta llorar

pero es bien sabido que está feo ensuciar la casa de los demás,
y por lo visto cada día tienes más claro que soy una chica con una maleta en la mano.

Vete a tu puta casa a vomitar!!

domingo, 5 de abril de 2009

Lo peor de todo es que me cuesta relacionarte con aquella pequeña luz que nos alumbraba, no te puedo relacionar con un olor, ni los segundos aquellos que me brindabas para buscar a tientas tu boca. Es tan triste como saber que solo una vez al día eres un sonido en la mesita de noche, lejos, muy lejos de ser la voz dulce que dejó de sentirse para colarse entre las piernas, y que ahora tampoco recuerdo. Y saber que un día la vergüenza se tiró a la basura en un pedacito de plástico, y me hace mirar al suelo si te veo por la calle. Se me agolpan pensamientos más cercanos y los tuyos escapan. ¿Dónde quedó Magritte? Ya nadie se acuerda de Modigliani. No puedo escuchar radiohead, y desde entonces se han multiplicado los smart blancos por toda Perugia.





"Me vestí de bufón solo para llamar la atención con mi silencio..."

viernes, 3 de abril de 2009

Dices que estoy desaparecida…

Podrías encontrarme preparando café en casa, en pijama, sola o con Agnese, pero mejor con ella, porque así los desayunos son mucho más italianos con nuestras tertulias entre cigarro y cigarro, o pasando apuntes en la cocina, esperando que si llaman a la puerta seas tú, o de camino a clase pensando qué bien que por fin hago algo productivo. Podrías encontrarme haciendo ensaladas con María defendiendo el polvo por encima de hacer el amor, y ella mirándome indignada, pero Antonio ríe, y empieza a hablar tan rápido que solo le entiende Agnese, pero yo sigo riendo. Podrías encontrarme sentada en las escaleras de la plaza, bajo el sol, haciendo teorías para poder entenderte, y así se me derrite el helado de biscoto y se me calienta la cerveza, o si está Sara preferimos hacer calimocho con el tavernello. Pero la gente llega y el sol se va, y yo sigo allí, fumando y cada vez sentada más cerca del suelo. O podrías encontrarme cenando pizza en algún lugar de Perugia, o en casa de alguien, o encerrada en mi cuarto sin querer cenar. Eso o volviendo a la plaza porque allí es fácil dar abrazos y besos y seguimos bebiendo, y cuando llego a casa me jode ver mi cuarto tan sumamente vacío que no puedo entrar, y la cama ausente y todo lo de hoy por un momento deja de tener sentido, y es cuando me mandas un mensaje y me dices: sei sparita e mi hai dimenticato…
Se adelantaron las tardes de calor,
y se marcharon demasiado deprisa las noches frías,
(que yo solo me creía que eran frías porque la gente lo decía).
Estas tardes han tomado el mismo sentido, os sigo creyendo,
pero aún así prefería mis noches frías en tu cama,
porque solo de esa manera me abrazabas tan fuerte hasta exprimir una sonrisa
y el frío desparecía,
sí, con tanta velocidad como lo has hecho tú en las tardes de calor.

miércoles, 1 de abril de 2009

A veces es así

y se confunde la sangre con el semen

y yo quiero sangre por mi boca

y semen por la espalda
Entrelazar los dedos, pintarse ojos en la barbilla, o en la mano, aplastar la cara contra un cristal, cerezas que sirven de pendientes, ver como caen las fichas de dominó, mirar a través de una gafas, crear un sonido con el filo del vaso, o con un trozo de globo, beberse toda la leche con una pajita, recortes con papel, hacer vibrar los oídos, quitar el pegamento de las manos, soplar una cinta en espiral, rodar una moneda, o comer de los dedos…

Las películas siempre tendrían que verse así –incluso la nuestra-, igual que el amaro se tendría que beber en un bote de zumo, los abrazos deberían ser siempre importantes, incluso los que se dan después de tres días, con el mismo c/a/olor, como si hubieran pasado largos y largos meses, de aquí a allá hasta que llega, y tú sin saberlo… aparecen incluso después de creer que habían aparecido, y si sigue su curso, aparecerán dentro de un tiempo, y así.

Soy la peor mintiendo, pero hoy prefiero quedarme en casa, y hacer como que no pienso en que estoy mintiendo. – y que no quiero que sea así nuestra película, o secreto, ya hasta me da igual como lo llames-

martes, 31 de marzo de 2009

Como siga así, llegará un momento en el que la comisura de los labios se roce con el suelo, y entonces, podrá doler realmente... y no queremos que pase eso
Acabo de darme cuenta de que en este piso, el rincón de la cocina no existe como rincón de la cocina...y es una putada, porque no se donde esconderme.

Mañanas frías y noches heladas

Días jodidos

Odio en general, sin fuerza ni motivos

domingo, 29 de marzo de 2009

El valor para marcharse...




....el miedo a llegar
En todas partes, los besos de despedida tienen el mismo escozor, y queman pero no consumen las ganas de seguir dando besos hasta que se borre la mierda de sonrisa estúpida, que se mezcla con las lágrimas, que pesan, y te pesan…y duelen incluso más que aquellas cosas que estaban por llegar, pero se quedaron enganchadas entre la lluvia absurda de marzo, tan absurdo como nosotros -porque en algún momento hemos sido nosotros- enterrados, escondidos debajo de las sábanas. Absurdo como buscar huellas esta mañana, y encontrar sábanas vacías, todo quedó vacío.

Yo tampoco te lo dije

pero yo también

miércoles, 25 de marzo de 2009

Quiero besos con sabor a Montenegro, del caro y amargo, a cerveza fría, barata y miradas horizontales de tres segundos, y volver la vista al suelo. Con el sabor que te deja arrancar una risa, y después morderla, bebérmela, quemarla, destrozarla, y con mucho cuidado dejar la huella en el filo del vaso, con media sonrisa y ojos entrecerrados. Quiero besos con sabor a todo lo que no se dice, y a lo que se dice y se queda colgado detrás de la oreja, que patina como una gota de saliva, y sabe a saliva. Besos del sabor de las letras que te presto por si a ti te sirven y que yo no las uso, y saben al momento de desenvolver un regalo esperado desde hace una semana, o más tiempo, algo así como los segundos previos al roce de la nariz buscando la boca. Besos con sabor a cientodoce en el ombligo, a café en los labios y a marzo en la lengua.

lunes, 23 de marzo de 2009

Agniese habla sola en la cocina, la escucho desde mi cuarto... no es raro en ella, es ella, a veces suena a que discute, pero sigue sola. Se pasea casi deambulando por el piso, me gusta tomar café con ella y fumar, mirarla cuando come, y cuando empieza a ponerse pendientes y collares y chapas y bufandas y gorros unos sobre otros. Me gusta cuando me mira y sonríe, y que me regale margaritas de chocolate de la suerte. Sabe que siempre me encuentra en la cocina, cuando se aburre, y a mi me gusta que me pueda encontrar. Todo esto empieza a ser normal.
Si hace tiempo, no qué coño, si hace prácticamente un año, me dicen que a los veintitres, me iba a levantar con una resaca del carajo -o ahora acepto la palabra carallo- en italia -preferido entre los preferidos- tomando capuccino -que no café- llegar a mi cuarto y encontrarlo lleno de gente, gritando palabrejas que suenan a tanti auguri, cenando pizza -no cualquiera- y bebiendo vino -yo!-en qué mejor sitio que un restaurante que se llama bacio, y tomándome una birra -que no cerveza-...

No me lo hubiera creido...

Gracias a todos... son grandes estos veintitres