miércoles, 4 de noviembre de 2009

Decidirlo sin sorpresa, imaginándome como bajo de un autobús.
Entonces subo al autobús.

“Convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo del dentífrico”.

2 comentarios:

sarita dijo...

todo lo bonito y lo que merece la pena en esta vida tiene al margen una cita de rayuela. si no cabe en cortázar, no vale para nada.


aai...

El Tipo de la Gorra Roja dijo...

grande rayuelaaaaaaaaaaaaa