lunes, 12 de enero de 2009

Y ahora pienso en todas aquellas cosas que tenía y que solo se echan de menos cuando estás fuera, cuando estás lejos, pero aún así no importa, y que en su momento las disfrutaba, sí, pero cuando vuelva las voy a disfrutar y las voy a saborear, diferente, y siempre que llega junio pienso que no va a ser lo mismo, que en este caso junio se ha convertido en febrero, y luego en septiembre veo que no es tan malo, a veces es incluso mejor, que en este caso septiembre se ha convertido en marzo, y volver a notar como ya no soy tan distinta en el sur, y no es la gente la que imita mi acento sino que a veces soy yo la que imito con el seseo, y las cosas que habían crecido en el piso ya no estarán pero aún así nos entenderemos y nos seguiremos riendo, quizá buscaremos otro sitio para caernos, porque hace ya mucho tiempo que no nos caemos en el mismo sitio, pero solo son excusas baratas para chocarme con vosotros, y quiero tomar mucho café en la facul, y ver a los del manicomio como pasan en fila y mirar al enfermero guapo que va con ellos, y sentarme en el suelo cada vez que pueda, y que haya un perro y que le digas a ti que no te falte ni gloria, recuperar las ganas de jugar al pin pon xtrem con la mesa llena de platos de haber comido seguramente algo no muy sano, igual de poco sano que todas aquellas tapas que con cerveza fría que voy a tomar, y toda la cerveza que voy a tener en mi nueva nevera, sin tener que meter el ron en el congelador porque ahora podré beber con hielos, y recuperar la palabra desfase para poder aguantar en la vogue, porque después de nueve meses ya no veo tan mal la idea de ir a la vogue, pero si que tengo ganas de hacer botellón itinerante empezando en las escaleras de la catedral hasta que venga la policía para echarnos, y nos vayamos a plaza trinidad, y así, o mejor aún irnos al mirador de san nicolás y comer pipas del elefante rosa, porque tengo unas ganas tremendas de comer pipas del elefante rosa, o tumbarnos en el paseo de los tristes, justo debajo de la alhambra y quedarnos quietas para ver como pasan las nubes y empieza a chispear y nos hace gracia una cosa tan ridícula pero sabemos que nos movemos por instintos ridículos, y aún así, seguirán creciendo cosas, porque esto no se para…

y encima creo que se me han olvidado cosas muy importantes, tan importantes como absurdas


(y sara sube y dice: joder como puedes vivir con alguien que escucha esa música por favor, a ver, entonces al final qué hacemos? Ah, que haces las entradas primero en Word? A ver deja)

3 comentarios:

Sara dijo...

Ridículo: que provoca risa por su extravagancia o rareza.
Pero también hay otra acepción, de pequeño.
Las cosas pequeñas y absurdas.
me gusta pensar que nos movemos por esos impulsos.
Me gusta la incoherencia de la que se impregnan todos nuestros razonamientos.
Lo absurdo carece de sentido hasta que nosostros se lo damos. Pensandolo bien...creo q somos algo así como unos iluminados reinventando la razón.

un monton de palabras cogiditas de un papel dijo...

A nostros nos vale, hemos crecido así...yo por lo menos he crecido así, me gusta pensarlo y saberlo. nos va bien, quiero un encuentro ya, quiero encontrarme con vostros, sobre todo cuando voy borracha...

un monton de palabras cogiditas de un papel dijo...

y caen gotas, clap clap clap, cae, se pierden, se resbalan, se hacen barro, se pierden, la forma, se convirten, nos empapan...y así, así va