miércoles, 25 de marzo de 2009

Quiero besos con sabor a Montenegro, del caro y amargo, a cerveza fría, barata y miradas horizontales de tres segundos, y volver la vista al suelo. Con el sabor que te deja arrancar una risa, y después morderla, bebérmela, quemarla, destrozarla, y con mucho cuidado dejar la huella en el filo del vaso, con media sonrisa y ojos entrecerrados. Quiero besos con sabor a todo lo que no se dice, y a lo que se dice y se queda colgado detrás de la oreja, que patina como una gota de saliva, y sabe a saliva. Besos del sabor de las letras que te presto por si a ti te sirven y que yo no las uso, y saben al momento de desenvolver un regalo esperado desde hace una semana, o más tiempo, algo así como los segundos previos al roce de la nariz buscando la boca. Besos con sabor a cientodoce en el ombligo, a café en los labios y a marzo en la lengua.

1 comentario:

Sara dijo...

yo...yo... quiero caerme en el suelo contigo!
de hecho... quiero que nos tiremos, y rodemos, y me duela la barriga de reirme y me salgan cardenales del suelo...
si, me parece bien. después podrás seguir montenegro. solo te robaré unos segundos.
yo seguiré buscando montenaranja